A 20 años de la aparición de los primeros casos del
Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida.

CENSIDA
calcula que a finales del año 2003 existen más de 150,000 personas portadoras del VIH o padecen
SIDA en México.

La mayoría de ellas no lo saben.

A pesar de los esfuerzos realizados tanto por el gobierno mexicano como por múltiples asociaciones civiles, la pandemia sigue creciendo. Las amas de casa representan uno de los grupos más vulnerables.

La problemática que enfrentan las mujeres portadoras del VIH afecta no sólo su salud sino también al producto de sus embarazos. A finales del año 2003, ONUSIDA reportó que existen alrededor de
4 millones de menores de 15 años que padecen VIH/SIDA. De estos más de 3000 viven en nuestro país.

La realidad de los niños portadores del VIH en México es alarmante. Debido no sólo a la desinformación sino al estigma social que el SIDA plantea, muchas mujeres desconocen que están infectadas con el VIH cuando inician su embarazo y por ende no utilizan los medicamentos que podrían prevenir la infección de su bebé.

La esperanza de vida de que un recién nacido portador del VIH (que provenga de una familia de bajos recursos económicos) viva, es muy reducida debido a la presencia de múltiples factores de riesgo tales como:

  • la aceleración de la enfermedad en la madre portadora de VIH debido al embarazo y parto.
  • la constante atención médica que tanto los niños como las madres requieren después del parto.
  • la existencia de otros miembros portadores del VIH/SIDA en las familias, además de la madre.
  • el elevado costo económico del tratamiento médico y de los medicamentos antivirales y la cultura mexicana que refuerza la idea de que las mujeres son culpables.

El fallecimiento del padre y/o de la madre desintegra las familias y hace que estos niños vivan con familiares que muchas veces desconocen el diagnóstico o no tienen la estructura familiar o la capacidad socioeconómica necesaria para brindar el apoyo integral y médico que estos niños requieren para sobrevivir.

Hasta hace 18 años en México, no existía un lugar donde pudieran ser acogidos niños portadores del VIH, cuyas madres o padres habían fallecido a causa del SIDA. Las diferentes instancias tanto gubernamentales como civiles no estaban ni están aún capacitadas para dar solución inmediata y global a este problema.

De esta realidad mexicana surge el proyecto del "Centro Infantil" de La Casa de la Sal, A.C.