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A
pesar de los esfuerzos realizados tanto por el gobierno mexicano como
por múltiples asociaciones civiles, la pandemia sigue creciendo.
Las amas de casa representan uno de los grupos más vulnerables.
La
realidad de los niños portadores del VIH en México es
alarmante. Debido no sólo a la desinformación sino al
estigma social que el SIDA plantea, muchas mujeres desconocen que están
infectadas con el VIH cuando inician su embarazo y por ende no utilizan
los medicamentos que podrían prevenir la infección de
su bebé.
El
fallecimiento del padre y/o de la madre desintegra las familias y hace
que estos niños vivan con familiares que muchas veces desconocen
el diagnóstico o no tienen la estructura familiar o la capacidad
socioeconómica necesaria para brindar el apoyo integral y médico
que estos niños requieren para sobrevivir. |
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