El SIDA surge entre los homosexuales, un grupo vulnerado por la discriminación y la intolerancia. Posteriormente se expresa en otros grupos vulnerados, como los drogadíctos, los y las trabajadoras sexuales y poco a poco - y cada vez más - las mujeres. Esto ha traído aparejada una permanente violación a los derechos fundamentales, empezando por el derecho a la conservación de la salud, consagrada en el artículo IV de la Constitución. Muchas personas han sufrido el despido de sus trabajos o no han podido obtener uno; han suspendido sus estudios o han sido separados de sus centros de entretenimiento, por conocerse su estado de salud por padecer SIDA. Desafortunadamente,
la falta de credibilidad en la justicia mexicana impide que las personas
se animen a presentar o llevar a sus últimas consecuencias demandas
por estas violaciones, derivadas de la ignorancia y la intolerancia. EL SIDA COMO UN PROBLEMA DE DESARROLLO El SIDA se está concentrando en los países de escaso desarrollo y, en los países industrializados, se ubica en las clases más desprotegidas y vulneradas. En las reciente Conferencia Internacional en Durbán, Sudáfrica, una nativa declaró que si la cura del SIDA fuera el agua, ellos seguirían muriendo por el padecimiento, pues en muchas aldeas el agua no es accesible. Igualmente el avance del SIDA va de la mano de la falta de educación, de la prostitución por supervivencia y de otros factores que se dan preferentemente, y de manera inevitable, en los grupos más pobres y menos desarrollados |
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