Estar enfermo significa frecuentemente enfrentar dos, tres, cinco o más diagnósticos en el cuerpo de un ser humano que sufre y ama. Nada es tan crudo como el verse en la desolación de los hospitales, al que entramos con la esperanza de recuperar la salud. Muchas veces, nada más alejado de la realidad. En ocasiones se pierde la identidad y el enfermo se convierte en un número de cama y queda expuesto a las miradas y cuestionamientos de todos, en un lugar donde domina el blanco frío y la indiferencia del modelo médico-hospitalario.

El acompañamiento psicológico y tanatológico o espiritual que realizamos a los pacientes y sus familiares en hospitales, pretende ser ese espacio faltante que se conquista ante el encuentro entre dos almas, dos seres humanos que somos iguales pero que circunstancialmente somos diferentes, esto gracias a la comunicación activa, no condenatoria, y a las aportaciones de la Logoterapia.

Toda crisis es una oportunidad de crecimiento y trascendencia para el ser humano que vive con VIH/SIDA y que lo comparte con otros.

El equipo de voluntarios que realiza las visitas a hospitales es cuidadosamente seleccionado, capacitado y supervisado psicológicamente, para que ofrezca un servicio y atención de excelencia. La esencia del voluntariado en La Casa de la Sal, A.C., es la de que el "ser voluntario no es un acto de bondad, sino de humanidad".

Actualmente los voluntarios de La Casa de la Sal, A.C., visitan diariamente 5 hospitales públicos de la Ciudad de México: Hospital General de México, O.D., Hospital General de Zona 2ª "Troncoso" del IMSS, Hospital General de Zona No. 8 "San Angel", Centro Médico Nacional "La Raza" del IMSS y Hospital de Especialidades "Gabriel Mancera" del IMSS, brindando apoyo psicológico y tanatológico a los pacientes y a sus familiares.